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Detectores

 

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Los incendios con mayor número de víctimas mortales ocurren durante la noche, mientras dormimos.

Estas muertes se podrían evitar instalando detectores de humo en el hogar.

Si se produce un incendio y está en otra zona de la casa o durmiendo, el detector le alertará con una alarma acústica dándole tiempo a salir con seguridad o controlar el conato.
Son pequeños aparatos electrónicos totalmente autónomos que funcionan a pilas.
Son económicamente muy asequibles y pueden adquirirse en cualquier superficie comercial, ferretería o tienda de bricolaje. Su instalación y mantenimiento es muy sencillo.
Existen diferentes modalidades en función de sus utilidades: con aviso remoto, si no está en casa, o adaptados a personas sordas, con aviso luminoso y suplemento vibratorio para colocar bajo la almohada.


Ubicación: Lo ideal es poner uno en cada habitación de la casa, excepto en la cocina. En esta deben ser detectores especiales (térmicos) para evitar falsas alarmas, o bien se colocará en una zona donde confluyan diferentes estancias de la casa, como en el pasillo o distribuidor. Si se tiene una vivienda de varias plantas, se debe colocar al menos uno por planta.


Instalación: Lo más fácil es seguir las instrucciones del fabricante. Generalmente se debe colocar en el techo, lo más centrado posible, con dos simples tornillos o incluso con un pegamento profesional. Una vez se haya colocado, pulsar el botón de prueba. Es conveniente pulsarlo una vez por semana, para comprobar que emite su característico pitido indicador del buen funcionamiento.
Cuando se va a agotar la pila, el detector le avisa con un pitido corto intermitente, no obstante se recomienda tomar el hábito de cambiarla una vez al año y en una fecha señalada, como el día en que se hace el cambio de hora.